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EN BUSCA DE UNO MISMO: ENTREGA FINAL.

La tarde pasa tranquila.

Paseo despacio y distraído disfrutando de las callejuelas empedradas del casco antiguo de Jaca. Me gusta mucho esta pequeña ciudad del pirineo y me trae recuerdos simpáticos. Mi primo Rubén se casó aquí con una mujer de aquí, Marta una muy hermosa mujer pirenaica. Me invitaron a la boda en calidad de gaitero y como tal acudí. Salimos del ayuntamiento las dos familias en procesión precedidos por mi gaitera persona dando espectáculo por estas callejas, que gran día. En fin…

EL INICIO DE LA PISTA

EN BUSCA DE UNO MISMO 2ª PARTE

El olor a café recién hecho me saca del ensimismamiento, es hora de desayunar. Hablamos de las posibilidades que tenemos cerca de casa. A mí no me apetece mucho quedarme por el entorno de las estaciones, prefiero perderme un poco y conocer algún sitio nuevo. La conversación se anima a medida que el café hace efecto. Abro un mapa del Pirineo central, busco Jaca y me voy haciendo una composición de lugar para buscar posibles objetivos con un mínimo de realismo en cuanto a horario, pues esto es enorme. Leo nombres de picos muy conocidos; Pala de Ip, Aspe, Midi d’ossau…
De repente Cintia me pregunta ¿Che yyy, conocés el Midi? Hay que decir que es Argentina. Pues no, nunca he estado en el Midi d, ossau, ni cerca y me gustaría mucho conocer el entorno del portalet.

Foqueando por el valle  d'ossau

EN BUSCA DE UNO MISMO 1ª PARTE

La palabra es ¡agobiado!

Si, realmente agobiado me estaba sintiendo las últimas semanas. 
En realidad por nada en concreto, nada serio, nada palpable, ningún problema aparentemente. ¿Entonces qué pasa por que me siento así con este decaimiento anímico tan desagradable? Es cierto que desde que no estoy en el refugio mi viva ha cambiado un poco, ahora vivo en una ciudad y no en la montaña como en los últimos cuatro años, tengo vida de persona, voy a entrenar con los amigos, tomo algo, también he salido de noche, incluso dicen que se ha me visto cantando en un karaoke cosa que ni confirmo ni desmiento. 

Todo esto me agrada pero no acabo de estar bien ni de encontrarme a mí mismo. ¿Sera sobredosis de montaña? No, porque en la montaña me siento bien pero al llegar a casa un extraño sentimiento me perturba y no sé qué es, algo pasa, no estoy bien, ¡creo que estoy depre joder!, ¿yo, por qué? Pues porque sí.

Lo hablo con mi amiga Helena y como buena amiga en su estilo dulce y comprensivo me dice cuatro cosas bien dichas -¡levanta la puta cabeza de una vez idiota!- jajaja. Pues sí, tiene razón, voy a levantar la cabeza y a creer en mi pero para eso tengo que dejar atrás a los fantasmas que me persiguen, con lo cual mejor poner tierra de por medio y esperar que no me encuentren.

¡PUES ME LARGO A PIRINEOS!
amanece sobre los gigantes pirenaicos

LA GRAN PALA


22:15 P.M Llega un WhatsApp a mi maltrecha BlacKBerry. Lo miro. Remitente Martín  Moriyon. Uyyy, aquí se cuece actividad. - ¿Que Tron, pedazo de anticiclon,mañana pa Sotres, como lo ves?- ¿Como lo veo?- ¡de lujo!¿ que hacemos?- ¿Cueto Tejao?- ¡ BAJADON!. Ya esta.
Concretamos hora. Ocho de la mañana en Gijon, en el aparcamiento del Molinon. Todo un clásico ya de las quedadas para ir a Picos.
A las siete de la mañana suena el despertador. Como de costumbre, lo primero que hago es abrir la ventana y mirar al cielo. La madrugada esta serena, hace frió, sera un buen día. Me agradezco haber preparado todo el día anterior.
Salgo a la calle y hace un frió que pela, tengo que rascar el cristal del coche.
Una vez en Gijon cambio los trastos al coche de Martín y rumbo a Picos.
Vamos un poco mosqueados, el amanecer ha dejado pasar algunas nubes húmedas del este y nos tememos que esa humedad nos va a estropear la calidad de la nieve, que estos días atrás, por la ausencia de humedad, se mantenía seca y dócil. La llegada a Cabrales nos confirma nuestros miedos. La alta montaña esta nublada, aunque despeja a ratos. Se podrá esquiar con buena visibilidad,  pero la nieve estará, con toda seguridad, difícil.
saliendo de Sotres hacia el Boru

CUMPLEAÑOS

Este domingo 24 de noviembre, es el cumpleaños de una amiga. Cumple 29 años. Es una chica joven. Su nombre es Helena.


Helena es esbelta, de piernas largas y fuertes, espalda recta y bien formada, buena planta. Cabello castaño, ondulado, cascada caudalosa que se riza a la altura de los hombros. Las proporciones de su rostro tampoco dejan indiferente a nadie. Es una guapa pecosita de ojos verdes y bien proporcionados. Afilada la mandíbula, femenina, alberga una boca grande de color vivo y sonrisa pícara.


¿Y que tiene esto que ver esto con la montaña os preguntareis? Pues tiene.

La última vez, o mejor dicho, el último día que había visto a Helena, aun no era así. Porque de esa última vez, de ese último día, habían pasado casi veinte años. Diecisiete para ser exactos.

En aquellos primeros años 90, años gloriosos para la escuela de escalada de Quirós y su refugio, me tocaba cada viernes, al salir del colegio, ponerme a hacer la mochila a toda prisa para ir a pasar el fin de semana a Quirós. Iba todas las semanas junto con mis padres y mi hermano pequeño a la cabaña. La verdad que lo hacía de muy buen grado. Ir a Quirós de aquella para mí era mi razón de ser. Allí tenía todo lo que un niño inquieto podía desear. Me  llevaban a escalar, montaba a caballo, escuchaba mil y una historias de aventuras en montañas. Y además de todo esto estaba Helena. Mi compañera de fatigas.
Mi cabaña querida.



La verdad que no tengo ni idea de cómo nos conocimos, ni cuando, pero supongo que eso para dos niños no es importante. De lo que si me acuerdo, y me acorde durante todos estos años, es de las aventuras que corrimos juntos. Que no da para contarlas todas aquí. Y de su carácter. Que en honor a la verdad, no ha cambiado mucho.


Era una niña pecosita, pequeñita y regordeta, que se metía conmigo por sistema, todo el día estaba dando caña, todo el día midiéndose, pero así y todo nos entendíamos. Venía con sus padres al refugio, Chelo y Fredo Iñiguez, recuerdo que tenían un coche que ella llamaba “el rojito”.


Pasamos mil aventuras. Por el pueblo, por los caminos. Sorteamos serpientes, vacas, ortigas, aldeanos violentos de los que en alguna ocasión me defendió. Nos criamos en medio de un ambiente de escaladores melenudos, anarquistas y fumetas, vestidos de mallas de colores. Entre ellos siempre había personajes interesantes. Mientras nos metíamos el uno con el otro, de fondo sonaba Leño, Extremoduro, Queen, Triana...

En las tardes de invierno, jugábamos al twister en el suelo de la cabaña, nos moríamos de risa, y no dejábamos jugar a mi hermano que era un enano, (nosotros tendríamos 9 y 11 años). Recuerdo una de esas tardes.
Ella llevaba un chaleco de cuello de pico, estábamos pasándolo en grande y la llamaron para cenar. Entonces lo hizo. Un gesto, que se me ha quedado grabado para siempre en la retina. Encogió los hombros a diferentes alturas, a la vez que inclinaba la cabeza hacia un lado, me miró fijamente y sonrió. Se dio media vuelta, y salió caminando muy rápido, ligeramente inclinada hacia adelante. La seguí con la mirada hasta que entro por la puerta del refugio. Recordé muchas veces ese momento.

Un buen día dejaron de ir y desapareció. Siempre creí, que aquella niña sería un recuerdo de mi infancia y que nunca más la volvería a ver. Era lógico pensarlo, nuestras vidas, habían tomado desde muy jóvenes caminos totalmente divergentes. Pero una vez más, queda de manifiesto que la lógica no lo es tanto, y que de la vida hay que esperarse cualquier cosa.


.
Chelo, Helena y Yo, 17 años después.



Una tarde de finales de Agosto de este año 2013, estaba sentado tranquilamente en el muro del Refugio Meicin, del que era guarda. Miraba al este, en dirección a la fuente. Observaba las cumbres de la Cordillera Cantábrica. Absorto totalmente en esos pensamientos vi a una chica doblar la esquina. No la conocía. Pero de repente. Encogió los hombros a diferentes alturas, a la vez que inclinaba la cabeza hacia un lado, me miró fijamente y sonrió. En ese momento la conocí. Y sí. No lo podía creer.

¡ERA HELENA!


Helena fue la compañía ideal para mi montuna infancia, era como yo, no le daba miedo nada, no he tenido ninguna otra amiga con la que compartiera tantas aventuras. Fue una figura clave de mi vida en aquellos años. Con ella pude comportarme como lo que era, un niño. Y hacer cosas de niño. La escalada pronto acapararía toda mi atención.

Este es mi pequeño homenaje a su persona, que fue, y es, importante en mi vida.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS GUAJA!

Joaquin Alvarez Sanchez.

SUEÑOS, ESFUERZOS, RECOMPENSAS Y AGRADECIMIENTOS.

La verdad que imagine muchas maneras de empezar este blog. Con una explicación de por qué lo abro. Con un relato de la superación de mis estudios de Guía. Con un dossier acerca de mis actividades como esquiador y escalador. De la trayectoria de todos estos años. Pero no. Ninguna de estas maneras seria ni acertada ni justa. En mi caso, solo existe una manera para iniciar este blog en el que espero contar experiencias y crear ilusión por la montaña. Solo hay una manera de explicar quién soy y por qué. Porque he llegado hasta aquí y por qué he hecho de la montaña mi vida y mi oficio. Porque la ilusión de estar en la montaña y evolucionar ha sido tan inmensa. Y la explicación es muy sencilla.

                            ¡¡ GRACIAS A MIS MAESTROS, QUE SE LO DEBO TODO!!

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Soy técnico deportivo  titulado en las especialidades de Escalada y Esquí Alpino.

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